02 Abr

La Segunda República Española: Un Periodo de Transformación y Conflicto

La Segunda República Española se proclamó el 14 de abril de 1931, estableciéndose un gobierno provisional liderado por una coalición republicano-socialista, que incluía también a nacionalistas. Alcalá-Zamora fue designado presidente de la República. Este periodo histórico, aunque inicialmente gozó de un amplio consenso, pronto reveló bases poco sólidas y se enfrentó a numerosos desafíos.

Consenso Inicial y Problemas Estructurales

Inicialmente, la República generó ilusión en diversos sectores de la sociedad: burguesía, militares, obreros y estudiantes. Sin embargo, pronto surgieron grandes problemas, principalmente el inmovilismo estatal frente a los cambios que se estaban produciendo en el resto de Europa. Esto condujo a problemas estructurales en áreas clave como:

  • Agricultura
  • Mercado interno
  • Influencia eclesiástica
  • Ejército
  • Retraso educativo
  • Poca inversión científica

Estos problemas contribuyeron a una caída de las exportaciones, lo que a su vez generó un aumento del paro y de las migraciones.

Oposición a la República

La República enfrentó la oposición de varios frentes:

Nacionalismos

Se les ofreció la posibilidad de convertirse en comunidades autónomas mediante la presentación de un Estatuto de Autonomía. Cataluña logró la aceptación de su estatuto, pero el del País Vasco fue rechazado por considerarse anticonstitucional.

Iglesia

La Iglesia se opuso a la República desde la promulgación del Estatuto del 15 de abril, que declaraba la separación entre Iglesia y Estado.

Las Cortes Constituyentes y la Constitución de 1931

Las Cortes Constituyentes del 28 de junio de 1931 contaron con una alta participación electoral, alrededor del 70%, resultando en una amplia mayoría republicano-socialista. El 9 de diciembre de 1931 se promulgó la Constitución de 1931, que declaraba al Estado como una república de trabajadores organizada en régimen de libertad y justicia. La Constitución otorgaba amplios derechos a todos los españoles sin distinción de sexo, establecía un parlamento unicameral y permitía la expropiación y nacionalización.

Los artículos más polémicos fueron aquellos que admitían las autonomías regionales y la desvinculación de la Iglesia de la educación y la economía, lo que llevó a la dimisión de Maura y Alcalá-Zamora.

El 10 de diciembre, Alcalá-Zamora fue nombrado presidente de la República, y el 12 de diciembre se formó un gobierno dirigido por Azaña, dando inicio al Bienio Reformista.

El Bienio Reformista y las Reformas de Azaña

El nuevo presidente del gobierno, Manuel Azaña, implementó una serie de reformas clave:

Reforma Educativa

Se consideraba que una mejor educación era la solución al atraso de España. Se sustituyeron métodos y profesores religiosos, creando una enseñanza progresista que fomentaba la igualdad e introducía innovaciones científicas.

Reforma Agraria

Iniciada con la ley del 9 de septiembre de 1932, esta reforma, junto con la Ley de Autonomías, fue inicialmente paralizada en Cortes por la derecha. Tras el éxito de la República al frenar el golpe de Sanjurjo, la ley fue aceptada a pesar de la falta de medios. La reforma se llevó a cabo a través del Instituto de Reformas Agrarias (IRA). El objetivo era que entre 60.000 y 75.000 campesinos se convirtieran en dueños de tierras, que se obtenían mediante la expropiación de tierras a latifundistas que no les daban uso. Sin embargo, para finales de 1933, solo se habían repartido 24.000 hectáreas a 4.500 campesinos, generando descontento entre el campesinado. Para paliar este descontento, se implementó el Decreto de Intensificación de Cultivos, que permitía a los campesinos ocupar temporalmente fincas ganaderas para cultivar, debido a la falta de fondos para las expropiaciones.

Estatuto de Autonomía

Azaña logró aprobar la autonomía de Cataluña en el congreso el 9 de septiembre de 1932. A partir de entonces, el órgano representativo del gobierno catalán pasó a ser la Generalitat, y se eligió el catalán como lengua oficial, pudiendo ser utilizada en actos oficiales y cuestiones administrativas. El representante de Cataluña es el presidente de la Generalitat. En el País Vasco, la negación de su Estatuto de Autonomía por considerarse anticonstitucional generó un mayor desarrollo del independentismo.

El Ascenso de la Derecha y el Bienio Conservador

La derecha aprovechaba los puntos débiles de la izquierda para atacarla en Cortes. En 1933 se formó la CEDA, liderada por José María Gil Robles, que unificó a la derecha. Los componentes de la CEDA eran los sectores democristianos, los ultramonárquicos y los carlistas. Surgieron también movimientos fascistas, como la Falange, liderada por José Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador, que buscaba un auge del nacionalismo español y la exaltación patriótica.

La presión ejercida por la derecha y el desgaste del gobierno llevaron a Alcalá-Zamora a disolver las Cortes. En las nuevas elecciones del 19 de noviembre de 1933, ganó la CEDA, dando comienzo a un nuevo bienio.

El nuevo gobierno estaba presidido por Lerroux, centrista, y de mayoría de derechas que iba en oposición a todas las medidas de los socialistas. El socialismo empezó a apoyar a ambos nacionalismos. Alcalá-Zamora decidió que en el gobierno se debían incluir al menos tres ministros pertenecientes a la CEDA. Esto provocó la Revolución de Octubre de 1934, debida a una huelga convocada por PSOE y UGT ante la entrada de la CEDA en el gobierno. Consistió en un paro total en las grandes ciudades y las zonas industriales. Ante esto, Companys aprovechó para declarar el Estado catalán dentro de la República Federal Española. El general Batet les dio un ultimátum a los separatistas, causando su rendición el 7 de octubre.

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