04 Abr
Evolución y Tendencias Actuales de la Psicología Social en América Latina
Orígenes
El inicio académico de la Psicología Social en América Latina puede fijarse, para la mayor parte del continente, en la década de 1950, si bien en algunos países ello no ocurrió sino hasta la década de 1970.
Como ya se ha dicho antes, esta Psicología se caracterizó mayormente por su carácter dependiente y meramente reproductor de teorías, métodos y temas de estudio en boga en los EE. UU. (principalmente) y Europa. Sin embargo, se necesitaron veinte años de trabajo sistemático a partir de la creación de escuelas de Psicología y de departamentos de Psicología Social, más el establecimiento de líneas de investigación, la formación y egreso de varias promociones de psicólogos y el entrenamiento en la práctica docente e investigativa, para que la Psicología Social latinoamericana empezase a producir medios de estudio surgidos de su propio seno. Hasta ese momento, la formación psicosocial se hacía exclusivamente a través de textos producidos casi siempre en los EE. UU. La Psicología Social estudiada era fundamentalmente la que esos textos presentaban; desde su perspectiva se analizaban los problemas de estudio, muchas veces también determinados por la influencia teórica y metodológica que de esos manuales se desprendía. Quienes comenzaron a desarrollar una práctica psicosocial sistemática, en muchos casos, se habían formado en centros académicos estadounidenses y europeos.
Pero hubo algunas excepciones: las investigaciones de los miembros de la propia cultura, que si bien se iniciaron marcadas por el uso de modelos teóricos y metodológicos provenientes de otros ámbitos, pasarán más tarde a desarrollar sus propios modelos y a un uso crítico y selectivo de teorías y métodos.
Fases en el desarrollo de la Psicología Social en América Latina
Si bien los inicios de la Psicología Social estuvieron marcados por la dependencia teórica y metodológica de la perspectiva adoptada, esta situación comenzará a cambiar a mediados de la década de 1970. Se comenzó a tener una visión más inclinada hacia la subdisciplina en América Latina, lo que permite distinguir las siguientes fases en su evolución:
Fase de una protopsicología social: Más que de una Psicología Social propiamente dicha, se debe hablar aquí de un pensamiento de carácter sociopsicológico, que cumplió una función justificadora para regímenes autoritarios y para el desarrollo de una conciencia e identidad social de carácter dependiente.
Fase de constitución y afirmación sistemática de la subdisciplina: Corresponde a la implantación científica de la Psicología Social y a la creación de un nicho académico para la misma.
Fase de consolidación de la Psicología Social como disciplina académica: Durante esta fase predominó una producción de conocimientos psicosociales marcada por la adopción de teorías y métodos surgidos desde otras regiones (se siguieron los modelos implantados desde fuera, pero mucho menos que antes).
Fase de crisis de la Psicología Social: Las teorías y métodos de la subdisciplina comenzaron a ser sometidos a análisis críticos en función de su relevancia y significación social en sociedades específicas. Los psicólogos sociales comenzaron a cuestionarse que ciertas explicaciones teóricas asumidas como el modo apropiado de comprender y aprehender la realidad no producían respuestas, o bien las que daban eran irrelevantes o simplemente no funcionaban, no servían.
Influencia de los Medios de Comunicación
El efecto de refuerzo
La comunicación de masas tiende más a reforzar las opiniones previas en la audiencia que a cambiarlas. Las personas, consciente o inconscientemente, tienden a exponerse selectivamente a aquellas informaciones de los medios que estén acordes con sus puntos de vista previos, evitando las informaciones de tipo contrario. Si quedan expuestos a material contrario, modifican e interpretan la información para acomodarla a sus puntos de vista.
La creación de opinión sobre temas nuevos
Cuando se trata de información sobre temas nuevos, cuestiones desconocidas para la audiencia o sobre las que sus miembros carecen de opinión, los medios de comunicación son más eficaces, ya que su influencia es directa. Se supone que no entrarán en conflicto predisposiciones, normas de grupo o líderes de opinión contraria.
El cambio de actitud o la conversión
Los medios de comunicación provocan cambios de actitud (conversión), aunque sucede con poca frecuencia. Cuando una persona es requerida para elaborar y defender un punto de vista que no comparte, con frecuencia tiende a asumir los argumentos conocidos por estos medios.
Los efectos de los crímenes y la violencia en los medios
Las descripciones e imágenes de crímenes y violencia aparecen con frecuencia en todos los medios. Se consideran como contenidos que provocan efectos sobre todo en el público infantil y juvenil, ya que provocan un comportamiento de imitación directa.
Los efectos del material de evasión difundido por los medios
Se refiere a aquellos que presentan contenidos fantásticos o una visión de la vida y del mundo que no es acorde con la realidad (material de evasión).
Efectos de los programas de televisión destinados a los adultos sobre el público infantil
Muchos estudios señalan que gran parte del tiempo que los niños pasan ante el televisor lo dedican a programas destinados al público adulto. La preocupación se centra en el hecho de que los programas para adultos tratan casi exclusivamente de personas mayores y, habitualmente, en situaciones de conflicto.
Atención a los medios y pasividad de la audiencia
El argumento consiste en que prestar atención a los medios, ver cine, escuchar la radio y, especialmente, ver la televisión, son ocupaciones pasivas y, por tanto, se teme que puedan anular el sentido crítico y las facultades creadoras (pasividad de la audiencia).
Estrategias de Manipulación Social
La estrategia de la distracción: El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción, que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes de la sociedad.
Crear problemas y después ofrecer soluciones: Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar.
La estrategia de la gradualidad: Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, por años consecutivos.
La estrategia de diferir: Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa, pero necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura.
Dirigirse al público como criaturas de poca edad o enfermos mentales: Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos.
Utilizar el aspecto emocional más que reflexivo: Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional y, finalmente, al sentido crítico de los individuos.
Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad: Hacer que el público sea incapaz de comprender las técnicas que influyen directamente en él y los métodos utilizados para su control y esclavitud.
Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad: Promover al público a creer que es “la moda” ser simple, estúpido, vulgar e inculto. Instando a tratar como a “bicho raro” a quien piensa más de la cuenta.
Reforzar la auto-culpabilidad: Hacer creer al individuo que él es el único culpable de su propia desgracia, por causa de su poca inteligencia, mínimas capacidades o de su insuficiente esfuerzo. Así, en lugar de rebelarse contra el injusto sistema económico en el que vive, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción.
Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen: Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder de manipulación y utilización de los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.
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