05 Abr
Cuestión 1: El tema principal del texto es el método del «cogito» como búsqueda de la verdad absoluta. Descartes busca establecer un conocimiento indudable y absolutamente cierto, utilizando la duda metódica como herramienta filosófica. En su proceso de búsqueda, somete a examen todo aquello que podría ser falso o ilusorio, incluyendo los sentidos, el mundo exterior e incluso los razonamientos matemáticos, hasta llegar a una única certeza incuestionable: pienso, luego existo (cogito, ergo sum). A partir de esta verdad, pretende construir todo el conocimiento filosófico sobre bases sólidas y fiables.
Entre las ideas secundarias del texto, destaca la definición del ser humano como una «cosa que piensa» (res cogitans), cuya esencia se reduce al pensamiento y a todas sus manifestaciones (dudar, entender, afirmar, negar, querer, imaginar y sentir). Además, se introduce la idea de que los sentidos pueden ser engañosos y que el conocimiento verdadero debe provenir de la razón, no de la percepción sensorial. Otra idea clave es la importancia de la claridad y distinción como criterio para aceptar una idea como verdadera.
El problema filosófico abordado en el texto es el método en la búsqueda de la verdad absoluta. Descartes no solo se pregunta por la naturaleza del yo, sino que también se cuestiona cómo es posible alcanzar un conocimiento completamente fiable. Su método se basa en la duda radical hasta encontrar una verdad evidente e indudable, sobre la cual se pueda edificar todo el saber. Este enfoque marca el inicio del racionalismo moderno, en el que la razón es la herramienta fundamental para alcanzar la verdad.
Cuestión 2: Las ideas del texto están directamente relacionadas con el proyecto filosófico de Descartes, basado en el método de la duda y la búsqueda de la verdad absoluta. En su obra Discurso del Método, establece cuatro reglas para el pensamiento: evidencia, análisis, síntesis y enumeración, que guían su proceso de investigación filosófica. La primera regla, la evidencia, es la más relevante en el contexto del texto, ya que Descartes solo acepta como verdadero aquello que se presenta de manera clara y distinta a la razón.
El cogito, ergo sum es el resultado de este proceso y constituye la primera verdad indudable sobre la que construirá su filosofía. A partir del cogito, Descartes desarrolla el concepto de dualismo antropológico, diferenciando la sustancia pensante (res cogitans) de la sustancia material (res extensa). El alma es el principio del pensamiento y existe independientemente del cuerpo, lo que plantea el problema de cómo interactúan ambas sustancias. Para resolverlo, Descartes propone la glándula pineal como el punto de conexión entre la mente y el cuerpo.
El método cartesiano también refleja su racionalismo, doctrina según la cual el conocimiento verdadero proviene de la razón y no de la experiencia sensorial. En el texto, esto se observa en su rechazo a los sentidos como fuente fiable de conocimiento y en su insistencia en que solo la razón puede conducir a la verdad absoluta. En contraste con los empiristas, que sostienen que el conocimiento proviene de la observación y la experiencia, Descartes fundamenta su filosofía en la certeza racional, iniciando así una de las principales corrientes del pensamiento moderno.
Análisis del Texto 1
Cuestión 1ª: En el texto, la idea principal se centra en la reflexión del autor sobre la certeza de su propia existencia, pero con la duda sobre qué constituye exactamente su ser. El autor comienza afirmando con certeza que «soy», pero reconoce que aún no sabe con claridad qué es. Esto lo lleva a un proceso de reflexión más profundo y a un análisis crítico de sus creencias previas. Se enfrenta a la necesidad de aplicar un examen más riguroso y cuidadoso de lo que antes consideraba ser, con el objetivo de llegar a un conocimiento más claro y preciso sobre sí mismo. Así, rechaza definiciones comunes como la de «animal racional», pues considera que nos llevarían a preguntas aún más complejas que desviarían su atención de la búsqueda de certezas fundamentales. Además, introduce la distinción entre el cuerpo y el alma. El autor plantea que, mientras que el cuerpo parece ser una realidad evidente, la naturaleza del alma es algo que previamente había considerado etéreo y sutil, pero que ahora se propone comprender mejor. Este proceso de duda y búsqueda de certeza es una expresión de la duda metódica que Descartes aplicó en su filosofía para llegar a un conocimiento que no pueda ser puesto en duda.
El problema filosófico central que emerge del texto es la duda metódica sobre el conocimiento de uno mismo, un tema fundamental en la filosofía de Descartes. Este proceso de duda tiene como objetivo deshacerse de todo lo que no sea absolutamente cierto, y así llegar a una verdad indudable, especialmente sobre la existencia y la naturaleza del ser humano. A través de este enfoque, se puede identificar un problema relacionado con la metodología (la forma en que se busca alcanzar la verdad absoluta) y también con el autoconocimiento, ya que el autor busca comprender qué es el ser humano más allá de las creencias y definiciones previas.
Cuestión 2ª: Este texto está claramente vinculado con la filosofía de René Descartes, en particular con su enfoque de la duda metódica y la búsqueda de certeza absoluta, elementos fundamentales de su obra Meditaciones Metafísicas. La afirmación del autor, «ya sé con certeza que soy», refleja directamente el principio cartesiano «Cogito, ergo sum» (Pienso, luego existo), que establece la certeza de la existencia del sujeto a través del pensamiento. En este sentido, el autor comparte con Descartes la convicción de que la certeza de la propia existencia es el punto de partida para la construcción del conocimiento.
Además, la distinción que el autor hace entre cuerpo y alma en el texto está estrechamente relacionada con el dualismo antropológico de Descartes. Descartes sostenía que el ser humano está compuesto por dos sustancias diferentes: la res cogitans (la sustancia pensante, que corresponde al alma) y la res extensa (la sustancia extensa, que corresponde al cuerpo). Esta separación también se refleja en la reflexión del autor, quien examina cuidadosamente tanto la naturaleza del cuerpo como la del alma para llegar a una comprensión más precisa y clara de lo que constituye su ser.
Por lo tanto, el texto se relaciona directamente con las ideas fundamentales de la filosofía cartesiana, mostrando cómo la duda metódica y la distinción entre cuerpo y alma son esenciales para el proceso de búsqueda de la verdad y el autoconocimiento en el pensamiento de Descartes.
Análisis del Texto 2
Cuestión 1ª: El tema principal del texto es la duda radical y el proceso de reflexión sobre la certeza de la existencia. Descartes se plantea la posibilidad de que exista un ser maligno y astuto que lo engañe, lo que lo lleva a dudar de todo lo que no sea absolutamente cierto. A lo largo de esta reflexión, el filósofo examina si realmente posee los atributos que le corresponderían como ser corpóreo. Llega a la conclusión de que no puede estar seguro de tener cuerpo, de nutrirse, de caminar ni de sentir, pues sin cuerpo no es posible realizar tales funciones. Sin embargo, al considerar el atributo del pensamiento, se da cuenta de que este es algo que le pertenece y no puede separarse de él. De este modo, Descartes llega a la conclusión de que, aunque pueda dudar de todo lo demás, lo único que puede afirmar con certeza es su propio pensamiento, lo que le lleva a la famosa conclusión «Cogito, ergo sum» (Pienso, luego existo). Este análisis gira en torno al dualismo antropológico, ya que Descartes distingue entre la naturaleza material del cuerpo y la inmaterialidad del alma, concretamente del pensamiento, como la esencia del ser humano. De esta forma, el texto aborda tanto la duda metódica como la búsqueda de una certeza absoluta sobre la existencia humana.
Cuestión 2ª: Este fragmento refleja de manera clara los principios fundamentales de la filosofía de René Descartes. En primer lugar, está presente la duda metódica, un eje central en su obra filosófica. Descartes utiliza la duda radical como un método para cuestionar todo lo que no sea absolutamente cierto, y, a través de esta duda, llega a la conclusión de que lo único que no puede dudar es su propio pensamiento. Esta reflexión es la base de su famosa frase «Cogito, ergo sum», que establece el pensamiento como la única certeza incuestionable. Además, se evidencia el dualismo cuerpo-alma en el que Descartes diferencia entre la «res cogitans» (el alma pensante) y la «res extensa» (el cuerpo material). En este texto, Descartes pone en duda la existencia de su cuerpo, pero reafirma que el pensamiento es la única actividad que no puede separarse de él, lo que lo lleva a afirmar que la esencia del ser humano es el pensamiento, no el cuerpo. Aunque el problema de la existencia de Dios no se menciona directamente en este fragmento, está implícito en la filosofía cartesiana, ya que en otras partes de su obra Descartes utiliza la existencia de un Dios perfecto y no engañador para justificar la fiabilidad de la razón humana. En conjunto, el texto refleja la centralidad de la duda metódica, el dualismo entre cuerpo y alma, y la importancia del pensamiento como prueba de la existencia en la filosofía de Descartes.
Análisis del Texto 3
Cuestión 1ª: El texto refleja el tema central de la filosofía de René Descartes: la búsqueda de la certeza absoluta y el descubrimiento de la existencia a través del pensamiento. La idea principal que se presenta es que la única certeza indudable es que el sujeto piensa, y por lo tanto, existe. Descartes introduce su famosa conclusión «Cogito, ergo sum» (Pienso, luego existo), que implica que el hecho de dudar o pensar garantiza la existencia del sujeto. A partir de esta premisa, Descartes inicia una reflexión sobre qué es el ser, desechando la idea de que el cuerpo sea parte de la esencia del ser humano. El cuerpo, según Descartes, es algo externo y material, mientras que el ser pensante es algo que no depende de lo corporal. En el texto, se destaca cómo Descartes rechaza la imaginación como fuente de conocimiento, ya que esta pertenece al ámbito de lo sensible y lo corporal, lo cual no puede ser considerado como conocimiento verdadero. Las imágenes creadas por la imaginación son inciertas y pueden ser ilusorias, por lo que no deben formar parte del conocimiento esencial sobre la naturaleza del ser.
El problema filosófico central que se plantea en el texto es el método para alcanzar la verdad absoluta. Descartes utiliza la duda metódica, es decir, duda de todo aquello que pueda ser susceptible de error o incertidumbre, con el fin de llegar a una base firme e indudable de conocimiento. A través de esta duda, Descartes elimina lo que no puede ser probado como cierto y se queda con lo único indudable: el pensamiento mismo. Este proceso es la base de la búsqueda de la verdad, que para Descartes solo puede alcanzarse a través del acto de pensar de manera racional y consciente.
Cuestión 2ª: Este texto se encuentra estrechamente vinculado con la filosofía de Descartes, especialmente con su duda metódica y su dualismo antropológico. La duda metódica es un proceso en el que Descartes pone en cuestión todo lo que no sea completamente seguro, eliminando todo aquello que pueda ser incierto, hasta llegar a la certeza de su propia existencia como ser pensante. El proceso descrito en el texto refleja este método, ya que Descartes duda de todo lo que puede ser percibido por los sentidos o creado por la imaginación, y llega a la conclusión de que lo único cierto e indudable es su existencia como ser pensante.
La relación con el dualismo antropológico de Descartes también se evidencia en este fragmento. Descartes separa al ser humano en dos sustancias fundamentales: la res cogitans (la sustancia pensante) y la res extensa (la sustancia material). En el texto, se rechaza la idea de que el ser humano se reduzca a su cuerpo o a sus percepciones sensoriales, ya que estas son sujetas a error y no proporcionan conocimiento verdadero. La verdadera naturaleza del ser humano, según Descartes, es el pensamiento, que es independiente del cuerpo material.
Por otro lado, el texto también refleja la crítica de Descartes a la imaginación como medio de conocimiento. Para él, la imaginación pertenece al ámbito de lo sensible y es incapaz de proporcionar una certeza sobre la naturaleza del ser. Esta crítica es coherente con la filosofía cartesiana, que pone énfasis en la razón como única fuente confiable para alcanzar la verdad. Según Descartes, el pensamiento y la razón son lo único que garantizan la existencia y el conocimiento verdadero, mientras que los sentidos y la imaginación pueden engañar y generar ilusiones.
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