28 Feb

La Segunda República: El Bienio Radical-Cedista, la Revolución de 1934 y el Frente Popular (1933-1936)

El Bienio Radical-Cedista (1933-1935)

Tras las elecciones de noviembre de 1933, la derecha, representada principalmente por la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) y el PRR (Partido Republicano Radical), obtuvo una amplia mayoría. Aunque la CEDA fue el partido más votado, inicialmente no formó parte del gobierno, que quedó en manos de Lerroux y el PRR. Este periodo se caracterizó por un programa de rectificación de las políticas del bienio anterior (1931-1933):

  • Reforma Agraria: Se paralizó la entrega de tierras a campesinos.
  • Reforma Militar: Se detuvo la reforma y se asignaron puestos clave a militares como Goded, Mola y Franco.
  • Política Religiosa y Educativa: Se modificó la legislación, otorgando derechos pasivos al clero y frenando la secularización de la enseñanza.
  • Estatutos de Autonomía: Se bloquearon los procesos autonómicos.

La CEDA, liderada por Gil Robles, representaba a las clases medias y populares católicas. Por su parte, Calvo Sotelo dirigía Renovación Española, un partido monárquico. Las juventudes de este partido se identificaban cada vez más con la ideología fascista, una tendencia que se acentuó tras la unificación de Falange Española con las JONS (Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista). La radicalización política fue en aumento.

La izquierda republicana se reorganizó en Izquierda Republicana, liderada por Azaña. El movimiento obrero también se radicalizó: el PCE (Partido Comunista de España) y el PSOE (Partido Socialista Obrero Español), bajo el liderazgo de Largo Caballero, se unificaron para preparar una revolución. La CNT (Confederación Nacional del Trabajo) se mantuvo al margen. A este frente revolucionario se sumaron los nacionalistas catalanes de Esquerra Republicana de Catalunya.

La Revolución de 1934

En octubre de 1934, estalló una revolución contra el sistema establecido. La izquierda pretendía evitar el establecimiento de un régimen totalitario. El 4 de octubre, la revolución se extendió por varias ciudades. En Asturias, la movilización se convirtió en una insurrección armada revolucionaria. Sin embargo, la revolución fracasó en Madrid. En Cataluña, Companys, presidente de la Generalitat, proclamó el Estado Catalán dentro de la República Federal Española, pero la revuelta fue sofocada.

Se trató de una revolución socialista que, para el 12 de octubre, fue controlada en casi toda España, excepto en Asturias. El Gobierno otorgó plenos poderes militares al general Franco, quien, al mando de la Legión, sofocó la revuelta. El balance fue trágico: más de 1.300 muertos, el doble de heridos, unos 30.000 detenidos, y un número indeterminado de muertes y fusilamientos sin juicio.

La reacción del gobierno de derechas fue el endurecimiento de su política: se suspendió el Estatuto de Autonomía de Cataluña y se redactó una nueva Ley de Reforma Agraria, que en la práctica supuso una contrarreforma. Las diferencias entre el Partido Radical y la CEDA se hicieron evidentes. Los nombramientos de militares contrarios a la República y a la democracia en puestos clave del Ejército, realizados por Gil Robles, fueron un claro ejemplo de la orientación de la CEDA.

El Frente Popular (1936)

La crisis definitiva del Bienio Radical-Cedista llegó con el escándalo del Estraperlo, un caso de corrupción que afectó a altos cargos gubernamentales. El descrédito de Lerroux y el Partido Radical precipitó la convocatoria de nuevas elecciones en febrero de 1936.

Estas elecciones fueron ganadas por la izquierda, unida en el Frente Popular (una coalición de partidos de izquierda). Los partidos de derecha no se presentaron en una coalición unificada.

El triunfo de la izquierda tuvo un impacto inmediato:

  • Se liberó a los presos políticos detenidos desde 1934.
  • Se decretó una amplia amnistía.
  • Se restableció el Estatuto catalán y el Parlament.
  • Se reanudó la reforma agraria y se impulsaron nuevos estatutos de autonomía.

Manuel Azaña fue nombrado Presidente de la República (10 de mayo), y nombró a Casares Quiroga como Jefe de Gobierno.

Sin embargo, el ambiente social se deterioró rápidamente. La izquierda obrera adoptó una postura revolucionaria, mientras que la derecha buscaba abiertamente el fin del sistema democrático. Desde abril, se sucedieron los enfrentamientos violentos callejeros entre grupos falangistas y milicias socialistas, comunistas y anarquistas.

Paralelamente, la conspiración militar contra el gobierno del Frente Popular avanzaba, liderada por el General Mola.

El 12 de julio, fue asesinado por extremistas de derecha el teniente Castillo, un oficial de la Guardia de Asalto. Como respuesta, la izquierda secuestró y asesinó a José Calvo Sotelo, líder del Bloque Nacional (partido monárquico). El enfrentamiento era inevitable. El 17 de julio de 1936, el ejército de Marruecos inició la rebelión contra el gobierno de la República, dando comienzo a la Guerra Civil Española.

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