29 Mar

Un Arte Nuevo para la Comedia

Durante el siglo XVII proliferaron los fastuosos espectáculos populares. La ciudad se convirtió en un espacio de espectáculo y diversión con el que el ciudadano podía olvidar sus adversidades por un tiempo. De este modo, la teatralidad se trasladó a todos los ámbitos y fiestas, ya fueran estas profanas o religiosas.

En el último tercio del siglo XVI habían ido surgiendo los «corrales», patios entre viviendas donde tenían lugar las representaciones. La creación de los corrales de comedia ofreció estabilidad a la actividad teatral al profesionalizar a los autores y actores mediante la programación de funciones. Estas se prolongaban durante varias horas y ofrecían, además de la pieza principal, otras escenificaciones.

Los primeros corrales se documentan a partir de 1560. El escenario presentaba tres alturas:

  • En la parte superior se situaba un balcón, donde se representaban básicamente escenas interiores (como las que tenían lugar en las casas de los personajes).
  • En el tablado se desarrollaba, normalmente, la acción principal.
  • Finalmente, en el foso, del que salían o entraban los actores a través de escotillones o trampillas, se representaba el descenso a los infiernos o las desapariciones misteriosas.

Los espectáculos se organizaban mediante la secuenciación de diferentes partes:

  1. Loa
  2. Primera jornada
  3. Entremés
  4. Segunda jornada
  5. Sainete
  6. Tercera jornada
  7. Baile o fin de fiesta

El peso de la representación recaía sobre los actores (llamados cómicos o comediantes). Estos se organizaban en compañías, generalmente vinculadas por lazos profesionales y familiares, que se encargaban de transmitir los saberes del oficio. Las compañías estaban administradas por el autor de comedias, quien compraba las obras al poeta, las dirigía e interpretaba, además de gestionar los sueldos y contratos de la compañía.

Personajes Arquetípicos de la Comedia Nueva

La comedia se articulaba en torno a seis personajes arquetípicos cuya presencia en escena quedaba visiblemente marcada por su vestuario, cobrando especial relevancia el gracioso, contrapunto del galán.

DAMA
Bella, de linaje, fiel al galán, pero con audacia si la situación lo propicia.
GALÁN
Bello, noble, generoso y leal si el tema es amoroso. En las tragedias o comedias de santo representa el papel principal.
PODEROSO
Puede ser el rey o un noble. Si es joven, su papel se confunde con el de galán, aunque su actitud es soberbia y violenta. El anciano suele ser prudente y se presenta como una figura enaltecida de la realeza.
VIEJO
Representa los ideales que defienden el honor y el valor. Es prudente y suele ser el padre de la dama.
GRACIOSO
Criado, confidente del galán. Figura heredada del ‘bobo’ del teatro anterior, contrafigura del galán. Ofrece una visión grosera y materialista en contraste con la visión del mundo de los señores.
CRIADA
Pareja del gracioso, con quien comparte algunas características. En asuntos amorosos es la encubridora de la dama.

Características del Teatro de Lope de Vega

Lope de Vega fusiona lo culto con lo popular en su teatro para cautivar al público, abordando temas históricos, religiosos y costumbristas en obras como Fuenteovejuna.

  • TRAGICOMEDIA: Fusión de lo cómico y lo trágico.
  • UNIDADES: Ruptura de las unidades de tiempo y espacio, supeditadas a la acción.
  • DIVISIÓN: Desarrollo de la obra en tres jornadas.
  • POLIMETRÍA: Ajuste del verso a la situación representada.
  • TEMAS: Honor, honra y acciones virtuosas.
  • LENGUAJE: Adecuación a la identidad del personaje.
  • RETÓRICA: Aconseja la anáfora, la ironía, las dubitaciones y exclamaciones.

La vida es sueño: Culminación del Barroco

Calderón de la Barca representa, por una parte, la afirmación del pensamiento teológico tridentino, que define al ser humano como un sujeto que alcanza su salvación mediante el libre albedrío, frente al determinismo protestante; pero, por otra, anticipa la importancia de la respuesta racional como motor del pensamiento.

Los temas de sus obras son la responsabilidad moral del hombre, el enfrentamiento entre lo real y lo ilusorio y el honor como fuente de conflictos sociales, asuntos planteados en su escritura que, para los románticos europeos, suponen la entrada en la modernidad.

En La vida es sueño, Segismundo es hijo y heredero del rey Basilio. Sin embargo, este lo ha ocultado durante largo tiempo debido a que el horóscopo consultado cuando nació auguraba la llegada de un monstruo que se enfrentaría al propio rey. Por ello, tras la muerte de su madre en el parto, Basilio lo deja en manos de Clotaldo y lo condena a vivir en una oscura caverna. Traído a la corte para ser observado, Segismundo muestra su lado violento y es devuelto a la caverna, donde es tratado como si lo vivido solo hubiera sido un sueño. Sin embargo, el pueblo lo reclama como heredero y, tras una lucha, Segismundo perdona a su padre y gobierna con prudencia. La obra mantiene una segunda línea argumental amorosa que refuerza la condición moral del protagonista.

La Educación de las Mujeres y la Reforma Teatral Ilustrada

Los ilustrados tomaron como valores supremos la razón, la moral pública y el orden social y buscaron en las expresiones literarias un equilibrio entre el deleite y la utilidad. El teatro era un mecanismo apropiado para inculcar las ideas de la reforma moral y social.

Leandro Fernández de Moratín es el representante genuino del teatro neoclásico. En sus comedias refleja los problemas de la clase media y los ideales burgueses. En su obra se plasma una visión crítica de los comportamientos sociales. La comedia nueva o El café es un ejercicio metateatral en el que se representa ante el público de su época el debate sobre las formas de hacer teatro.

El sí de las niñas supone la culminación de la producción dramática de Moratín. Los personajes ponen de manifiesto las contradicciones de esta clase al tratar de denunciar la inautenticidad de los matrimonios concertados sin la voluntad de los contrayentes. El enredo, la jugosidad de los diálogos, el papel de los criados y el final feliz lograron el aplauso del público. El sí de las niñas supuso el reencuentro del público con el teatro, buscando devolverle la implicación social del teatro anterior.

Preceptiva y Crítica Teatral en la Ilustración

No entenderíamos nuestro siglo si olvidáramos los grandes avances en el terreno de las ciencias, las artes y el pensamiento realizados por los ilustrados. Son ellos los que proponen soluciones que favorezcan la modernidad y el progreso en nuestro país y lo hacen a través de un instrumento discursivo que ya nunca se dejará de utilizar: el ensayo.

Un ensayo es una obra de carácter didáctico y de reflexión subjetiva, en la que el autor trata de una manera personal un tema de interés social, mostrando cierta voluntad de estilo.

Este nuevo género es idóneo para la reflexión, sobre todo en lo que compete a la vida humana y, en especial, lo que sustenta la vida social. Uno de los temas predilectos para los intelectuales ilustrados es la necesaria reforma del teatro.

Hasta nosotros ha llegado el Memorial para el arreglo de la policía de los espectáculos, donde Gaspar Melchor de Jovellanos diserta sobre los defectos y las insuficiencias de su país, cuya reforma solo está, piensa él, en manos de la educación.

El Espectáculo Romántico

A partir de 1830, con la llegada del Romanticismo, se observa en escena la ruptura con las normas neoclásicas. Continúa la recreación histórica, pero se orienta desde la libertad creativa; se proponen nuevas divisiones y se busca constantemente la captación del público a través de giros argumentales y efectos teatrales, singularizando al protagonista marcado por un sino trágico y existencial. Aparecen héroes encadenados al amor y al abuso de poder, que expresan los conflictos entre sus deseos y los deberes sociales o morales.

El personaje de don Juan se constituye como una figura señera en el teatro romántico español. Don Juan Tenorio, de José Zorrilla, recrea una leyenda surgida en Europa durante la Edad Media, de la que nuestra literatura da cuenta en el Libro de buen amor y que presenta una larga trayectoria de reescritura.

El primer tratamiento formal de la historia se remonta al Siglo de Oro. En El burlador de Sevilla y convidado de piedra (1630), atribuida a Tirso de Molina, el promiscuo don Juan seduce a la hija de don Gonzalo, jefe militar de Sevilla.

El Romanticismo cambia el tratamiento del personaje. Hasta ese momento, don Juan siempre había terminado castigado por sus pecados en el infierno, pero este movimiento artístico analiza su satanismo y teoriza sobre si el seductor, que encarna el mal, se siente culpable o no, y si podría ser salvado.

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