02 Abr

Conceptos Fundamentales del Trabajo

Al trabajar por cuenta propia, la persona ejerce poder sobre su propio trabajo y cuerpo. En contraste, en el trabajo por cuenta ajena, todo lo producido o conseguido es propiedad del empleador o dueño. Históricamente, los esclavos carecían de control sobre sí mismos y no poseían derechos.

Recorrido Histórico de las Formas de Trabajo

Antigüedad Clásica

En la Antigüedad Clásica, el trabajo por cuenta ajena era predominantemente realizado por esclavos, cuyos dueños se apropiaban de todo el fruto de su labor. El trabajo manual era considerado indigno, propio de clases inferiores. La condición de esclavo podía originarse por la ocupación de territorios conquistados militarmente o por la captura de enemigos en el campo de batalla. En Roma, también se podía caer en la esclavitud por falta de pago de impuestos, incumplimiento de deudas o deserción del ejército. La esclavitud fue tan característica de la economía de la polis como lo es el trabajo asalariado en nuestra sociedad actual.

El Cristianismo y la Concepción del Trabajo

El Cristianismo promovió una visión del trabajo por cuenta propia, donde cada individuo trabajaba para alcanzar sus propios objetivos. Inicialmente, el trabajo fue interpretado como un castigo divino impuesto al hombre por el pecado original. Sin embargo, para el cristiano, el trabajo también se destinaba a producir bienes para compartir. El mensaje de Cristo era incompatible con la esclavitud, al predicar la igualdad fundamental de todos los seres humanos.

El Sistema Feudal

Durante el feudalismo, predominaba el trabajo por cuenta ajena bajo la forma de servidumbre. Los pueblos debían trabajar para servir al señor feudal. Este período se caracterizó por la inseguridad personal y patrimonial, la anarquía, el terror y movimientos migratorios masivos. Existían comunidades enteras dedicadas a una o dos actividades específicas. El poder político era local y fragmentado. Las villas o pueblos que no estaban protegidos y ubicados cerca de los castillos estaban expuestos a saqueos y destrucción.

Régimen de Servidumbre

Bajo este régimen, los siervos realizaban un trabajo no libre, sujetos a la voluntad del señor feudal. El siervo estaba adscrito a la tierra: no podía ser separado de ella por el señor, pero tampoco podía abandonarla voluntariamente. La condición de siervo era hereditaria.

Los siervos tenían la obligación de aportar su trabajo sin remuneración monetaria directa. Su labor era productiva, pero forzosa o no libre, debido a las siguientes características:

  • Su adscripción a la tierra.
  • El carácter hereditario de la servidumbre.
  • Su imposibilidad jurídica o fáctica de escapar de las cargas feudales.

Gremios o Corporaciones de Artesanos

Los gremios representaron una forma de trabajo por cuenta propia organizada. Cada artesano realizaba el trabajo de su oficio dentro de la estructura gremial. Henri Pirenne definió los gremios como «corporaciones industriales que gozan del privilegio exclusivo de practicar una profesión determinada». Por su parte, Calderón Bouchet los describía como «grupos económicos de derecho casi público que podían someter a sus miembros a una disciplina colectiva para el ejercicio de su profesión». El gremio alcanzó gran popularidad por asegurar trabajo permanente, pero decayó posteriormente al olvidarse los sentimientos religiosos y de fraternidad que los inspiraron inicialmente.

La Edad Moderna

En la Modernidad, se produjo una revalorización del trabajo. El ocio comenzó a considerarse inhumano, mientras que el trabajo se ensalzaba como fuente de gloria, inmortalidad, civilización y provecho. Se creía que, mediante el trabajo, la humanidad avanzaba hacia un destino mejor.

La Revolución Industrial

La Revolución Industrial marcó una transición hacia el predominio del trabajo libre asalariado (cuenta ajena), aunque bajo nuevas formas de organización y dependencia. A partir de 1760, se produjeron profundas transformaciones económicas y sociales que condujeron a una sociedad industrial, urbana y capitalista.

Estos avances tecnológicos y organizativos permitieron grados de división del trabajo sin precedentes. Se logró la concentración de todo el proceso productivo y de los trabajadores en fábricas, reemplazando a los talleres artesanales dispersos. En las primeras etapas de la Revolución Industrial, la única base normativa del contrato de trabajo era, en la práctica, la voluntad del empresario. El «contrato» era a menudo un pacto de adhesión del trabajador a las condiciones fijadas unilateralmente por el empleador, quien además podía alterarlas arbitrariamente.

La Explotación Laboral

La Revolución Industrial también trajo consigo graves problemas sociales, surgiendo la explotación laboral debido al aprovechamiento de la situación de vulnerabilidad de niños y personas pobres por parte de las nuevas empresas. Esto se manifestó en:

  • Trabajo infantil generalizado.
  • Jornadas de trabajo de duración excesiva.
  • Pésimas condiciones de seguridad e higiene en el trabajo.
  • Salarios de subsistencia o insuficientes.
  • Truck system (sistema de pago con vales canjeables únicamente en establecimientos del propio empresario).

El Surgimiento del Derecho del Trabajo

Como respuesta a las duras condiciones laborales y la explotación generada por la Revolución Industrial, surgió el Derecho del Trabajo. Su nacimiento fue impulsado por varios factores:

  • Un factor jurídico: la insuficiencia del derecho civil tradicional para regular las nuevas relaciones laborales.
  • Un factor sociológico: la toma de conciencia de la clase trabajadora y sus movimientos organizados.
  • La reacción de la sociedad en general frente a la injusticia de la situación laboral.
  • La intervención paulatina del Estado para regular las relaciones laborales y proteger a los trabajadores.

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