1. El Origen de la Filosofía
En nuestros días, hay personas que cuestionan la utilidad de la filosofía porque la consideran una disciplina que tuvo razón de ser hasta que la ciencia nos permitió obtener un conocimiento objetivo de la realidad.
Para saber si la filosofía ha dejado de tener sentido, vamos a analizar las inquietudes que tenían las primeras personas que se plantearon cuestiones filosóficas. Esto nos permitirá distinguir entre la filosofía concebida como una determinada actitud, un modo de situarse frente al mundo, y la filosofía entendida como una disciplina de conocimiento, independiente y diferenciable de otras formas de saber.
1.1. La Filosofía como Actitud
La actitud filosófica es un modo específicamente humano de relacionarse con el mundo. El resto de seres vivos habitan en él sin plantearse ninguna cuestión en relación con su entorno. Los seres humanos necesitamos una explicación de lo que nos rodea. Esa explicación no viene dada de modo inmediato, sino que necesita ser buscada.
La actitud filosófica consiste en buscar permanentemente la explicación que se esconde detrás de lo que se nos ofrece a primera vista y que le daría sentido (si la hallamos).
A todos nos ocurre con cierta frecuencia que, de pronto, algo que nos había pasado casi desapercibido por familiar reclama nuestra atención y nos sorprende.
Esta actitud es consustancial al ser humano y ha existido siempre; por tanto, no le podemos buscar un origen en el tiempo. Sin embargo, la constatación de su existencia no debe interpretarse como un indicio de la presencia de la filosofía como forma de conocimiento específica. Esta última sí tiene un origen histórico. Además, la actitud filosófica no es causa única de la filosofía; también puede afirmarse que se encuentra en el origen de la ciencia e, incluso, de la religión.
1.2. La Filosofía como Disciplina
La filosofía concebida como un saber específico nació en las colonias griegas de Asia Menor, en el siglo V a. C. Los primeros filósofos fueron descendientes de aventureros que se atrevieron a abandonar su tierra natal para colonizar las islas del mar Egeo y las costas de la península de Anatolia (actual Turquía). Precisamente en Mileto, una de esas colonias, vivió Tales, a quien se considera iniciador de la filosofía.
A Tales de Mileto, a quien se le considera iniciador de la filosofía, se atrevió a ofrecer una explicación sobre el origen de la naturaleza empleando la observación y la fuerza de su razonamiento. Características:
- Se inicia con un reconocimiento de la ignorancia. El filósofo se cuestiona y asume que no sabe lo que los demás dan por sabido. Así, se prepara para emprender el verdadero camino de la filosofía, que lo conducirá a pensar a fondo por sí mismo hasta encontrar sus propias respuestas.
- Es un saber teórico que aspira a transformar la realidad. Quien se acerca a la filosofía no lo hace para aprender a fabricar algo, sino para satisfacer su afán de saber, para comprender mejor la realidad y poder mejorarla en la medida de lo posible.
- Posee afán de universalidad. La filosofía no rehúye ninguna cuestión que el ser humano pueda plantearse, por muy general que esta sea. Otras disciplinas, en cambio, seleccionan un aspecto concreto de esa realidad y rehúsan responder a todo lo que no esté estrechamente relacionado con su objeto de estudio.
- Utiliza la razón como instrumento de conocimiento. El filósofo elabora sus doctrinas a partir de una reflexión racional. Cuando quiere defender una idea o mostrar un error, recurre a la argumentación racional.
- Es un saber radical. Del mismo modo que no renuncia a responder a ninguna pregunta, tampoco se detiene hasta llegar a la raíz desde la que surge una auténtica respuesta, por muy profunda que esta se encuentre.
2. Mito, Magia y Filosofía: La Filosofía Surge como Alternativa
La filosofía surge como alternativa a los intentos de ofrecer explicaciones de la realidad sirviéndose de la imaginación y la fantasía.
2.1. El Saber Precientífico
Nuestros antepasados recurrieron a los mitos y a la magia para ofrecer respuestas a aquellas preguntas sobre la realidad que los inquietaban. Un mito es una narración fantástica que explica el origen de una realidad. Esa realidad puede ser:
- Social, como la celebración de un matrimonio o la elección de los gobernantes de la comunidad.
- Un fenómeno físico, como una tormenta o el cambio de estación a lo largo del año.
- El universo en su conjunto, cómo se originó, por qué perdura o cuándo se extinguirá.
Estas narraciones que explican una realidad implican la adopción de una determinada actitud intelectual, de una especie de esquema mental que se aplica por igual a todos los casos en los que un mito es utilizado con el fin de justificar por qué ocurre algo o por qué se actúa de una determinada manera. Esta actitud mental presenta tres características fundamentales:
- Asigna un papel esencial a los dioses y vincula los fenómenos naturales a su capricho.
- Cree que la voluntad divina puede ser alterada mediante la celebración de ritos en honor al dios correspondiente.
- Afirma la existencia del destino concebido como una fuerza cósmica que se encuentra por encima de hombres y dioses, y que impone una necesidad a los acontecimientos. Esta necesidad es irracional y no puede ser comprendida o anticipada por el entendimiento humano.
Según esta mentalidad, la magia y los ritos constituían el mecanismo más adecuado para intentar controlar todos los aspectos inexplicables de la vida y la naturaleza. Ambos podían tener una función purificadora o servir para invocar las lluvias, la primavera, buenas cosechas, etc. Por esta razón, magia, mito y religión presentaban unos límites muy difusos.
Según el objetivo que persigan, los mitos pueden ser cosmogónicos (el origen del mundo), teogónicos (el origen de los dioses), antropogénicos (la aparición del ser humano), morales (el surgimiento del bien y del mal), fundacionales (cómo se fundaron las ciudades) o escatológicos (el fin del mundo).
2.3. La Explicación Racional
El nacimiento de la filosofía significó una apuesta decidida por la razón. Solo las explicaciones racionales fueron aceptadas como válidas.
La explicación racional es aquella que utiliza la razón para desplegar, exhibir y hacer claro al entendimiento lo que antes era oscuro y no se entendía. Dos tipos básicos de racionalidad:
- La racionalidad teórica se ocupa de cómo son las cosas y su objetivo es conocer la verdad.
- La racionalidad práctica se ocupa de cómo debe ser nuestra conducta y su objetivo es guiar adecuadamente nuestras acciones.
Estos dos tipos de racionalidad dan lugar a una subdivisión de la filosofía: la filosofía teórica, que trata de ofrecer una explicación sobre la realidad, y la filosofía práctica, que intenta hallar un fundamento a la acción humana, ya sea desde el punto de vista ético, político, técnico o estético.
Una explicación racional debe ser sistemática, coherente y universal, como lo es la razón. Pero, además, debe ser metódica, autónoma y tolerante.
- Metódica. Las explicaciones racionales se basan en el uso de un método racional. Existen varios métodos que, en general, consisten en una secuencia de pasos conectados entre sí y que siguen un estricto orden lógico.
- Autónoma. Las explicaciones racionales pueden recurrir a fuentes externas, como los sentidos, para obtener datos en los que basarse. Sin embargo, sus conclusiones no están sujetas a la tutela de ninguna instancia superior.
- Tolerante. Una explicación racional siempre debe estar dispuesta a aceptar una revisión o una crítica. Solo hay una condición que toda revisión crítica de una explicación racional debe cumplir: que ella misma se haya construido empleando argumentos racionales.
El saber como explicación racional enfrentado al mito es la base de la filosofía. Por eso, no recurre a agentes sobrenaturales ni a divinidades. Una explicación racional será válida si los argumentos en los que se basa pueden ser entendidos y revisados por cualquiera que posea uso de razón.
4. La Filosofía desde una Perspectiva Histórica y Cultural
Para entender las cuestiones filosóficas, es necesario conocer su raíz histórica y cultural, pues son fruto de preguntas que surgen en un momento determinado y quienes las responden lo hacen desde consideraciones que dependen del contexto social y cultural.
4.1. La Filosofía en la Antigüedad y en la Edad Media
La Antigüedad, desde un punto de vista filosófico, abarca desde el siglo VI a. C. hasta la caída del Imperio romano, en el siglo V de nuestra era. Dentro de este periodo, podemos distinguir cuatro etapas.
Durante la Edad Media (siglos VI-XIV), el triunfo militar de los pueblos del norte de Europa sobre el Imperio romano produjo un enorme vacío en todos los órdenes de la cultura, incluida la filosofía.
Esta situación comenzó a cambiar a partir del siglo IX, debido a que se institucionalizó un sistema educativo y se crearon escuelas. Gracias a esto, a partir del siglo XII, la filosofía tomó un nuevo impulso que propició el origen de una forma de pensamiento denominada escolástica.
Los filósofos escolásticos recuperaron el interés con el que se había cerrado la filosofía antigua: realizar una síntesis entre cristianismo y filosofía. Algunos de los temas que centraron su atención fueron:
- Las relaciones entre fe y razón.
- La prueba racional de la existencia de Dios.
- La explicación racional de la Creación divina.
- La inmortalidad del alma humana.
Entre los filósofos medievales, cabe destacar a Anselmo de Canterbury, Tomás de Aquino, Duns Scoto y Guillermo de Ockham.
4.2. La Filosofía durante la Modernidad
La llamada filosofía moderna se desarrolla entre los siglos XV y XVIII. En este periodo, podemos distinguir tres etapas principales:
- Durante el Renacimiento, se produjo un retorno hacia los autores clásicos de la cultura grecorromana. Esto condujo a un alejamiento de los temas que habían atraído la atención de los filósofos medievales y un acercamiento a las grandes corrientes filosóficas de la Antigüedad. Los frutos principales de esta etapa fueron:
- El desarrollo de la ciencia moderna a partir del regreso a las investigaciones realizadas en la antigua Alejandría.
- El humanismo concebido como una exaltación del valor de lo humano, en contraposición a la excesiva atención que se había prestado durante la Edad Media al ámbito de lo sobrenatural.
- En el siglo XVI, los filósofos centraron su interés en las cuestiones relativas a nuestro conocimiento de la realidad y a sus características. En este período, se suelen identificar dos grandes corrientes: el racionalismo y el empirismo.
- Los racionalistas, entre los que destacan Descartes, Spinoza y Leibniz, defendían la primacía de la razón sobre los sentidos en el proceso de conocimiento.
- Los empiristas, como Locke o Hume, sostenían que un conocimiento solo es válido si parte de la información que nos proporcionan los sentidos.
- La Ilustración es el movimiento filosófico del siglo XVIII. Está formado por un grupo de filósofos, entre los que podemos destacar a Voltaire, Rousseau y Kant, que persiguió y defendió la mejora de la sociedad y de las condiciones de vida de los ciudadanos a través de la elevación del nivel cultural de la población y el fomento del pensamiento libre. Las ideas ilustradas tuvieron consecuencias políticas tan importantes como la Declaración de Independencia de Estados Unidos, de 1776, y la Revolución francesa, de 1789.
4.3. La Filosofía Contemporánea
Durante los siglos XIX y XX, proliferaron diversas corrientes filosóficas con intereses y orientaciones muy dispares. Los filósofos de este período abandonaron la pretensión de ofrecer una explicación completa de la realidad a través de la construcción de grandes sistemas filosóficos. En su lugar, seleccionaron un aspecto de esta y concentraron su atención en él. Entre los temas que despiertan el interés de los filósofos contemporáneos destacan la sociedad, la moral, la historia, la existencia humana, etc.
Durante el siglo XIX, sobresalieron filósofos como Marx, Comte, Stuart Mill, Dilthey y Nietzsche. En el XX, Russell, Wittgenstein, Dewey, Heidegger, Sartre, Ortega y Gasset, Habermas o Rawls, entre otros.
5.1. Metafísica y Gnoseología
La metafísica es la disciplina encargada de dar respuesta a las preguntas sobre la realidad. El primer filósofo en abordar esta parte fundamental de la filosofía fue Platón, en el siglo IV a. C. Sus reflexiones sobre la metafísica aparecen dispersas por todos sus escritos. Posteriormente, su discípulo, Aristóteles, dedicó íntegramente un libro a esta área de la filosofía.
Si la física es la ciencia que estudia la realidad natural, la metafísica estudiará la realidad en su totalidad. Pero la realidad es todo cuanto hay. Por tanto, su campo de estudio puede ser muy amplio. De ahí que esta disciplina se subdivida, a su vez, en tres áreas de investigación:
- Ontología. Estudia las propiedades más generales del ser.
- Cosmología. Estudia el origen del universo y las propiedades generales de los seres naturales.
- Teología. Estudia a Dios o al ser fundamental, causa de los demás seres.
La teología, como parte de la filosofía, se diferencia claramente de la teología que presenta un fundamento religioso. La primera emplea únicamente argumentos racionales. Incluso puede llegar a la conclusión de la inexistencia de Dios, hecho que no ocurriría nunca en una teología revelada. La teología de fundamento religioso se apoya en la revelación divina para justificar una explicación de Dios y de la realidad como su Creación.
La gnoseología se ocupa de nuestro conocimiento de la realidad. Analiza las posibilidades y los límites del saber humano, los distintos métodos que empleamos para conocer, y cómo la razón y los sentidos contribuyen a la construcción de nuestro conocimiento.
La gnoseología también se subdivide en áreas de investigación:
- Epistemología. Estudia la forma más elaborada y perfeccionada de nuestro conocimiento: el conocimiento científico.
- Lógica. Estudia la estructura de nuestros razonamientos con el fin de distinguir los argumentos válidos de los que no lo son.
Con frecuencia, gnoseología y epistemología se utilizan como sinónimos. Nosotros hemos preferido reservar el término epistemología para el estudio del conocimiento científico, mientras que la gnoseología se ocupa del conocimiento en general, incluyendo el científico y el no científico. Así, al resaltar el carácter globalizador del término gnoseología, podemos incluir en él a la lógica.
5.4. Las Llamadas «Filosofía de…»
Desde el origen de la Modernidad hasta nuestros días, han surgido y se han desarrollado nuevas áreas de conocimiento que, con el tiempo, han ganado en profundidad al proporcionar un sentido unitario a la investigación que llevaban a cabo: hacer posible que podamos contemplarlas en su globalidad.
Dado que resulta imposible ocuparse en este espacio de todas las disciplinas filosóficas, nos referiremos aquí solo a algunas a modo de ejemplo:
- Filosofía del lenguaje. La lingüística estudia el lenguaje y sus elementos integrantes: las palabras y las oraciones. La filosofía del lenguaje se ocupa de la relación que existe entre esos elementos y la realidad.
- Filosofía de la historia. La historia se dedica a conocer o exponer los hechos acaecidos. La filosofía de la historia se pregunta si existe un sentido, un objetivo hacia donde apuntan esos hechos. También se interesa por cómo el historiador influye en el testimonio que ofrece de los hechos acaecidos.
- Filosofía del derecho. Se interesa por el fundamento último del hecho jurídico, ya sea la firma de un contrato o una sentencia dictada por un juez. También investiga los valores sobre los que descansa un determinado ordenamiento jurídico, valores como pueden ser el respeto a la vida o a la propiedad privada.
Etiquetas: Filosofia, historia de la filosofía, Metafísica, orígenes de la filosofía
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