03 Abr
José Ortega y Gasset, filósofo y ensayista español, se propuso abordar y solucionar la crisis de la Modernidad que afectaba a España y Europa. Su objetivo era comprender la vida humana (la realidad fundamental) y reordenar la vida cultural, política y social. Buscaba evitar los errores ontológicos y epistemológicos de la filosofía moderna, presentes en corrientes antagónicas como el Idealismo y el Realismo, o el Racionalismo y el Relativismo. Estas corrientes, según Ortega, presentaban cegueras complementarias ante la vida. Su filosofía, conocida como Raciovitalismo, busca superar estas dicotomías. La vida, entendida como la realidad radical que fundamenta todas las demás, junto con una razón vital e histórica, son los pilares del Raciovitalismo. Con esta propuesta, Ortega defiende una razón en consonancia con la vida y una vida que asume la razón como función vital imprescindible.
Análisis de las Teorías Filosóficas y Propuestas de Ortega y Gasset
Ortega realiza un análisis de las teorías filosóficas que, según él, demuestran la necesidad de superar las dicotomías tradicionales. Desarrolla propuestas onto-epistemológicas, antropológicas, sociales y políticas en torno a la vida humana. Su filosofía se divide en dos períodos íntimamente relacionados: el Perspectivismo (1914-1923) y el Racionalismo (1924-1955).
Perspectivismo (1914-1923)
En este período, la preocupación por la autenticidad es central. Ortega defiende que cada individuo debe ser fiel a su propio destino y afrontar el reto de vivir a la altura de los tiempos (imperialismo moral), superando los principios básicos de la Modernidad con nuevas formas culturales y vitales. Plantea la superación de las dicotomías tradicionales respecto a la realidad, el sujeto, la razón y la verdad:
- En el Realismo, la realidad es independiente de la conciencia y el sujeto cognoscente es pasivo.
- El Idealismo considera que la realidad es una construcción de la subjetividad y no puede separarse de la conciencia.
Ortega propone un equilibrio entre sujeto y objeto, entre mente y mundo, entre el yo y las cosas. Utiliza la metáfora de los dioses conjuntos para expresar que el mundo y la subjetividad son inseparables y coexisten, como el yo y su circunstancia. Considera falsa la dicotomía entre Racionalismo y Vitalismo, viéndolos como cegueras complementarias, y propone la doctrina del punto de vista. Para Ortega, la vida humana es la realidad radical, tanto en un sentido ontológico (el ser consiste en vivir y es el yo (sujeto) y circunstancia (mundo)) como epistemológico (la vida es la verdad indubitable y la existencia del yo y su mundo). La vida es el quehacer del yo y su circunstancia, lo que define tanto al sujeto como al mundo. La noción de vida se enmarca en la teoría del circunstancialismo, reflejada en su famosa frase: «Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella, no me salvo yo», que muestra la íntima unión entre el sujeto y su entorno. El Perspectivismo sostiene que la realidad es siempre percibida desde un punto de vista, lo que implica que el conocimiento depende de la perspectiva del sujeto que lo experimenta. La razón es vital, surge de la vida y está orientada a ella. Es histórica, está en constante devenir y es un instrumento que transforma la vida y se adapta a la circunstancia. Esta doctrina tiene consecuencias antropológicas y éticas: libertad (la perspectiva no es impuesta, cada uno debe construirla) y tolerancia (debemos resolver los problemas de nuestro tiempo sin refugiarnos en el pasado).
Racionalismo (1924-1955)
El Raciovitalismo pretende integrar los elementos positivos del Racionalismo y el Vitalismo. La vida es una biografía, el conjunto de vivencias de cada persona, con dimensiones comunes. Vivir implica autoconciencia, autenticidad, inseparabilidad del yo y su circunstancia. La razón vital es irrenunciable, pero debe vincularse con la vida para no caer en el culturalismo y no ser una razón desvitalizada. Ortega propone una razón histórica que comprende al ser humano a través de las creencias, ideas y emociones, esenciales para entender las interpretaciones de cada generación. En su ética, Ortega distingue entre el hombre-minoría (superior, que crea su vida con autenticidad y excedencia) y el hombre-masa (conformista, inauténtico y sugestionable). Se ha producido, según Ortega, una transvaloración de los valores: la masa ha subvertido los valores nobles en favor de lo vulgar. La sociedad se divide entre minorías selectas y masas, lo que señala la rebelión de las masas, la crisis del liderazgo y la expansión de un pensamiento uniforme. Para Ortega, la minoría debe dirigir la sociedad y la masa ser dirigida, pero las masas se rebelan y rechazan el liderazgo de las minorías. Según Ortega, la democracia debería ser la forma de gobierno y el liberalismo, el imperialismo moral, para evitar el absolutismo estatal y defender las libertades individuales.
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