01 Abr
El Grupo del 98: Regeneración y Existencialismo
Los escritores del Grupo del 98 adoptan una actitud crítica hacia la realidad y proclaman una necesidad de regeneración moral, social y cultural. Se caracterizan por un lenguaje sencillo y sobrio. Plasman en el paisaje de Castilla el reflejo del alma y la esencia que persiguen, y tienen como temas centrales el sentido de la vida y las preocupaciones existenciales. Así, podemos destacar la figura de Miguel de Unamuno, cuya preocupación por la individualidad y la libertad se refleja en sus “nivolas”, caracterizadas por la complejidad de sus personajes, que buscan trascender las limitaciones impuestas por la sociedad. Del mismo modo, es importante destacar el concepto de “intrahistoria”, cuya conjunción con la europeización es, tal y como se muestra en su ensayo: En torno al casticismo, necesaria.
Otros autores de este grupo son Pío Baroja, del cual destaca el pesimismo y el uso del diálogo. Son importantes sus trilogías, entre las que podemos citar La lucha por la vida. Por otro lado, destacamos la figura de Azorín, cuyas obras se caracterizarán por la descripción minuciosa, y las frases breves y precisas. Destacamos sus obras La voluntad, y Confesiones de un pequeño filósofo. Por último, Antonio Machado, que evoluciona hacia una poesía comprometida con los ideales del 98. En Campos de Castilla, reflexionará sobre la esencia de España y los males que la aquejan a partir del paisaje castellano y en cuya obra destaca el uso de la simbología (noria, agua, fuente, camino…)
La Literatura Española en el Siglo XX: Poesía y Teatro
Poesía del Siglo XX
El siglo XX en España comienza marcado por la posguerra, caracterizada por la represión, el aislamiento internacional y la pobreza intelectual. Sin embargo, tras la incorporación del país a organismos internacionales como la OTAN y la muerte de Franco, se inicia un periodo de apertura y recuperación económica que también impacta la cultura con la creación de infraestructuras y premios literarios. En la poesía de los años 40 destacan dos tendencias principales: la poesía arraigada, con un tono clasicista e intimista, representada por Leopoldo Panero y José García Nieto; y la poesía desarraigada, de carácter existencial y angustiado, cuyo máximo exponente es Dámaso Alonso con Hijos de la ira. También es relevante la poesía de los autores exiliados, como León Felipe. En los años 50 surge la poesía social, que aborda problemas colectivos como la marginación o la falta de libertad. Entre sus autores destacan Blas de Otero (Pido la paz y la palabra), José Hierro y Gabriel Celaya. Durante los años 60 y 70 emerge la generación de los 50, caracterizada por una poesía crítica y preocupada por los problemas humanos, con autores como Ángel González, Jaime Gil de Biedma y Claudio Rodríguez. Posteriormente, el grupo de los Novísimos introduce un lenguaje experimental, con influencias del cine, la música y el cómic. Pere Gimferrer, Luis Alberto de Cuenca y Leopoldo María Panero son sus figuras principales. En los 80, domina la poesía de la experiencia, de tono realista y accesible, con Luis García Montero como referente. A finales de siglo, surge una diversidad de tendencias, destacando la poesía del silencio, minimalista y reflexiva. En la actualidad, la poesía muestra un compromiso social y utiliza soportes como las redes sociales.
Teatro del Siglo XX
El teatro de los años 40 estuvo sometido a una fuerte censura, predominando un teatro burgués convencional y un teatro de humor crítico con las convenciones sociales, con autores como Enrique Jardiel Poncela (Eloísa está debajo de un almendro) y Miguel Mihura (Tres sombreros de copa). En el exilio destacan Alejandro Casona (La dama del alba), Max Aub (San Juan) y Rafael Alberti (El adefesio). En los 50, el teatro social y realista emerge con Antonio Buero Vallejo (Historia de una escalera) y Alfonso Sastre (Escuadra hacia la muerte), quienes abordan la marginación y la falta de libertad. También destacan Lauro Olmo, José María Rodríguez Méndez y Antonio Gala.
En los años 60 y 70 triunfa un teatro renovador influido por vanguardistas como Beckett, con un nuevo lenguaje basado en el espectáculo y las técnicas audiovisuales. Francisco Nieva (La señora Tártara) y Fernando Arrabal (Pic-nic, Róbame un billoncito) son figuras clave. La muerte de Franco marcó un punto de inflexión, acabando con la censura y revitalizando el teatro. Surgieron grupos innovadores como La Fura dels Baus y autores como Alonso de Santos (La estanquera de Vallecas) y José Sanchís Sinisterra (¡Ay, Carmela!), representativos del teatro de transición. A finales de los 80 y en los 90, autores jóvenes continúan estas líneas teatrales. Destaca Juan Mayorga, con un teatro imaginativo y simbólico, autor de obras como El chico de la última fila. En la actualidad, el teatro abarca una gran variedad de géneros, con tendencias clásicas y espacios alternativos como La Cuarta Pared o Teatro del Arte, además de formatos innovadores como el microteatro.
Deja un comentario