03 Abr
El Relieve de España: Meseta, Sistemas Montañosos y Depresiones
2. La Meseta y sus Unidades Interiores
Constituye el núcleo primitivo de la Península Ibérica y organiza el relieve peninsular. Es una llanura cuya altitud oscila entre los 600 y los 800 metros, que se formó en la era primaria y secundaria por la erosión del viejo Macizo Hespérico surgido en la orogénesis herciniana. En la era Terciaria fue deformada y rejuvenecida en gran parte por el plegamiento alpino que dio lugar a un relieve de bloques elevados (horst) y bloques hundidos (graben). Los primeros se corresponden con las sierras interiores (Sistema Central y Montes de Toledo) y los segundos con las Cuencas del Duero, del Tajo y del Guadiana. Geológicamente podemos diferenciar tres unidades:
- El antiguo zócalo paleozoico, que sólo aflora en el sector occidental de las dos Submesetas, en las penillanuras zamorano-salmantina y extremeña. Aquí la erosión ha eliminado los materiales sedimentarios que cubrían el zócalo, dejando al descubierto los materiales silíceos de la era primaria (granitos, pizarras, esquistos y cuarcitas). Los grandes ríos meseteños y sus principales afluentes se han encajado profundamente dando lugar a espectaculares desfiladeros, como ocurre en la comarca de los Arribes del Duero. Como principales aprovechamientos económicos destacan la ganadería y la obtención de energía hidroeléctrica.
- Las cuencas sedimentarias interiores, ocupan el sector central y oriental de las dos Submesetas. Se formaron en la era terciaria por el hundimiento de bloques del zócalo de la Meseta a causa de la orogénesis alpina. Se rellenaron con materiales terciarios dispuestos horizontalmente. El resultado es un relieve tabular de páramos, cuestas, campiñas y cerros testigos (motas, mesas u oteros). Destacan los páramos del Cerrato (Palencia) en la Submeseta Norte y los de la Alcarria (Guadalajara) o la Mancha (Toledo, Ciudad Real…) en la Sur. Las campiñas más destacadas son las recorridas por los ríos Duero, Tajo y Guadiana. Las cuestas son zonas inclinadas entre los páramos y las campiñas. La cuenca de la Submeseta Norte es más elevada (800 metros de altitud media) y más uniforme, está casi totalmente encerrada por montañas y toda ella pertenece a la cuenca hidrográfica del Duero. La de la Submeseta Sur es más baja (en torno a 600 metros de altitud media) y está accidentada en su parte media por los Montes de Toledo, que la dividen en dos cuencas hidrográficas, la del Tajo y la del Guadiana.
- Las sierras interiores de la Meseta: Sistema Central y Montes de Toledo. Se formaron en la era terciaria por el levantamiento de algunos bloques del zócalo de la Meseta a causa del plegamiento alpino. Ambas son de roquedo primario (granito, pizarra y cuarcitas) y tiene formas redondeadas y cumbres aplanadas, puesto que se trata de superficies de erosión levantadas.
El Sistema Central
Divide la Meseta en dos mitades. Está formado por un rosario de sierras que se extienden a lo largo de 400 kms en sentido SW-NE desde Portugal hasta el Sistema Ibérico. Destacan las sierras de Gata, Peña de Francia, Gredos, Guadarrama, Somosierra y Ayllón. Las mayores alturas se encuentran el Gredos (Pico Almanzor 2.592 mts), y Guadarrama (Peñalara-2.428 mts). En las cumbres de estas dos sierras se aprecian restos del glaciarismo cuaternario: lagunas que ocupan antiguos circos glaciares, como la laguna Grande de Gredos o la de Peñalara, valles en U como el de las Cinco Lagunas de Gredos, y aristas como los agrestes Galayos.
Los Montes de Toledo
Son de menor entidad, pues no superan los 1.600 metros de altura. Entre sus sierras destacan la de Guadalupe (con la mayor altura, el Pico Villuercas-1601 mts), la de Montánchez y la de San Pedro. En los piedemontes se han acumulado depósitos de materiales de tamaño irregular, denominadas rañas (cantos de cuarcita). Divide a la submeseta sur en dos cuencas.
3. Los Rebordes Montañosos de la Meseta
La Meseta está rodeada por todas partes, menos por el oeste, por cadenas montañosas que la envuelven y la aíslan de la influencia oceánica, confiriéndole un marcado carácter continental. Son el Macizo Galáico-Leonés, la Cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico y Sierra Morena.
- Macizo Galáico-Leonés: Se formó en la era terciaria por el levantamiento del ángulo NW del zócalo de la Meseta durante la orogénesis alpina. Sus materiales, por tanto, son de la era primaria (granitos, esquistos y pizarras). Se trata de un conjunto de montañas redondeadas de poca altura cortadas por multitud de fallas (entre las que destacan las de orientación norte-sur), que van de la costa al interior ganando altura, con una estructura de teclas de piano. En el sector gallego las Sierras de Meira, de Courel, y de Queixa, cuyo punto culminante es el Pico Cabeza de Manzaneda de 1778 metros de altitud. En el sector leonés las cumbres se elevan por encima de los 2000 metros y abundan los depósitos del Carbonífero, existiendo importantes yacimientos.
- Cordillera Cantábrica: Se extiende a lo largo de 470 Km, desde el Macizo Galaico-Leonés hasta el Pirineo occidental. Se formó en la era terciaria por el plegamiento de materiales secundarios (calizas y areniscas) depositados en el borde de la Meseta. Se distinguen dos sectores: el occidental, de menor altitud y con materiales paleozoicos (pizarras y cuarcitas); y el oriental, más elevado y con materiales calizos. En este último se encuentran las mayores alturas: Picos de Europa (Torre Cerredo, 2.648 metros). El glaciarismo cuaternario ha dejado su huella en circos y valles glaciares, así como en lagos, como los de Covadonga.
- Sistema Ibérico: Se extiende desde La Rioja y Burgos hasta las proximidades del Mediterráneo, en la provincia de Valencia. Se formó durante la orogénesis alpina por el plegamiento de materiales secundarios (calizas y dolomías) depositados en la fosa ibérica. Se distinguen dos sectores:
– El sector septentrional es más estrecho y elevado, destacando las sierras de la Demanda, de Urbión y el Moncayo (2.314 metros). En las cumbres existen lagos de origen glaciar, como la Laguna Negra de Urbión.
– El sector meridional es más ancho y se divide en dos ramales separados por la fosa tectónica de Calatayud, recorrida por el río Jiloca, afluente del Jalón. Uno interior o meseteño, con sierras como la de Albarracín y la Serranía de Cuenca; y otro exterior o aragonés con sierras como la de Gúdar y Javalambre. Todas ellas son de roquedo calizo, abundando el relieve kárstico. Este sector desciende escalonadamente hacia el sur, para hundirse bajo las aguas del Mediterráneo.
- Sierra Morena: Ocupa el borde meridional de la Meseta. Sus materiales son paleozoicos, de color oscuro (al igual que su vegetación característica, la jara). No es propiamente una cordillera, sino un brusco escalón que separa la Meseta del Valle del Guadalquivir. Se trata en realidad de una flexión del zócalo producido por el plegamiento alpino de la era Terciaria. Su importancia como cordillera responde a su carácter rectilíneo y a su longitud, superior a los 400 Km. Alcanza su mayor altura en el Pico Bañuela (1.323 metros), situado en Sierra Madrona. Otras sierras importantes son la de Aracena en Huelva, Cardeña en Córdoba, y Despeñaperros en Jaén. Ofrece un caso notable de disimetría entre sus laderas norte y sur: vista desde la Meseta apenas da sensación de relieve; en cambio desde el Valle del Guadalquivir se nos presenta como una cordillera de notables desniveles.
4. Los Sistemas y Unidades Exteriores a la Meseta
Distinguimos tres cordilleras y dos depresiones.
Cordilleras
Son los Pirineos, la Cordillera Costera Catalana y las Cordilleras Béticas. Se formaron en la orogénesis alpina de la era terciaria, al plegarse los sedimentos secundarios depositados en las fosas oceánicas bética y pirenáica.
- Los Pirineos: Ocupan el istmo peninsular desde el golfo de Vizcaya hasta el cabo de Creus. Se extienden a lo largo de 435 Km y forman una barrera montañosa robusta y compacta que solo es posible atravesar a través de puertos de montaña (Somport, Portalet, Bonaigua…) y túneles (de Biescas o de Viella). Es una cordillera alpina. En su interior se distinguen tres zonas:
– El Pirineo axial. Es el núcleo y eje directriz de la cordillera. Compone su armazón y se corresponde con el antiguo macizo herciniano de Aquitania que rejuveneció con el plegamiento alpino. Está formado por materiales paleozóicos, fundamentalmente granitos, pizarras y calizas carboníferas de la era primaria. Presenta las mayores altitudes de la cordillera, con el Aneto (3.404 mts), Posets y Monte Perdido.
– El Prepirineo, alineación adosada al flanco meridional de la zona axial. Está constituido por los materiales sedimentarios depositados en la fosa pirenáica y luego plegados por la orogénesis alpina. Está formado por calizas de la era secundaria que alcanzan una menor altitud. Se estructuran en dos alineaciones montañosas paralelas -las sierras interiores y las sierras exteriores- separadas a su vez por una depresión longitudinal. Las sierras interiores están adosadas al Pirineo axial y poseen cumbres que sobrepasan los 2.000 mts, destacando la Collarada. Las sierras exteriores son de menor altura y separan los Pirineos de la Depresión del Ebro, destacando las Sierras de Guara, y del Cadí. Entre ambas se sitúa la depresión media, constituida por margas y arcillas, atravesada en Aragón por el río del mismo nombre (Canal de Berdún), y en Cataluña por el río Segre (Cerdaña).
Los Pirineos están fuertemente afectados por el glaciarismo cuaternario, abundando los antiguos circos glaciares ocupados por lagos y lagunas (ibones en Aragón y estanys en Cataluña) y los valles en U. Destacan los ibones de Cregüeña y Urdiceto, los estanys Negre y de San Maurici, y los Valles de Ordesa y Belagua. En las zonas calizas abundan también las formaciones kársticas, y en la región gerundense de Olot aparecen fenómenos de vulcanismo. Predominan los valles fluviales transversales, orientados de norte a sur, fuertemente encajados entre las montañas, que descienden desde las cumbres pirenáicas hasta el Ebro.
- La Cordillera Costero Catalana: Cierra la depresión del Ebro por el sureste. Está orientada de noreste a suroeste y se extiende a lo largo de 250 Km, entrando en contacto con los Pirineos y con el Sistema Ibérico. Pese a su modesta condición como sistema montañoso, ofrece una complejidad notable. Desde el punto de vista litológico la cordillera está partida en dos unidades a la altura de Barcelona: La mitad NE está integrada por materiales antiguos (pizarras, granitos). Mientras que la mitad SW lo está por calizas secundarias plegadas en el alpino. Estructuralmente se descompone en tres unidades paralelas entre sí y al mar Mediterráneo: La cordillera Litoral, que es la alineación inmediata a la costa, estrecha y que contiene, entre otras, la sierra del Tibidabo; la depresión Prelitoral, fosa tectónica rellena por materiales terciarios y cuaternarios, destaca por su importancia agrícola, demográfica y económica (Penedés, Campo de Tarragona); la cordillera Prelitoral, ya en contacto directo con las tierras del valle del Ebro, donde se encuentran las mayores alturas: la Sierra de Montserrat y sobre todo la Sierra del Monteny, con el pico más alto de la Cordillera, el Turó de l’Home (1.712 metros).
- Cordilleras Béticas: Alineación montañosa que se extiende en sentido SW a NE desde Gibraltar (Cádiz) hasta el Cabo de la Nao (Alicante), con una longitud aproximada de 600 kms. Sus características estructurales y su litología permiten distinguir tres sectores en sentido norte-sur, desde la Depresión del Guadalquivir hasta el litoral mediterráneo:
– Cordillera Subbética: situada más al norte, se extiende desde la provincia de Cádiz hasta la de Jaén (y continúa por Albacete y Murcia). Posee una altitud media inferior a los 2.000 metros y su mayor altura se encuentra en la Sierra de la Sagra (Granada) con 2.381 metros. Se formó en la era terciaria por el plegamiento de los materiales secundarios depositados en el mar, en la fosa bética, al presionar la placa africana sobre la ibérica. Estos materiales eran alternativamente duros (calizas) y blandos (margas), por lo que, al plegarse, originaron mantos de corrimiento y cabalgamientos, es decir, desplazamientos horizontales de materiales a considerable distancia de su lugar de origen. Se caracteriza por la discontinuidad de las sierras que la componen, separadas por zonas de menor altura. Predominan las calizas, margas y areniscas.
– Depresión o Surco Intrabético: está formado por un rosario de depresiones y altiplanicies alineadas discontinuas que separan la Subbética de la Penibética. Su altura oscila entre los 500 y los 700 metros y están formadas por arcillas, arenas y limos, materiales neógenos que en algunas zonas han dado lugar a un paisaje de cárcavas y band land.
– La Cordillera Penibética: se extiende paralela a la costa mediterránea, desde el estrecho de Gibraltar hasta el Cabo de Gata. Su altura media es algo superior a la Subbética. Esta cordillera incluye las mayores alturas de la Península Ibérica en Sierra Nevada (Mulhacén, con 3481 metros, Veleta, Alcazaba…) y se caracteriza por la homogeneidad del relieve, que deja muy pocos pasos naturales hacia el interior (Corredor del Valle de Lecrín en Granada, Desfiladeros del Chorro en Málaga…). En cambio presenta una gran diversidad de materiales: pizarras, esquistos, calizas, margas, conglomerados,areniscas,etc.
Depresiones
- Depresión del Ebro: Está situada entre los Pirineos, el Sistema Ibérico, y la Cordillera Costero Catalana, que la cierra al mar Mediterráneo. La depresión fue primero un brazo de mar hasta que se cerró convirtiéndose en un lago hasta finales de la era terciaria, cuando el Ebro se abrió paso hasta el mar a través de la Cordillera Costero Catalana. Por tanto, sus materiales son marinos y continentales (lacustres), gruesos en los bordes de la depresión (conglomerados) y más finos en el centro (areniscas, margas, yesos, e incluso calizas). El relieve resultante es resultado de la diferente dureza de los materiales y del clima árido. El proceso de erosión ha dado lugar a la aparición de mesas o muelas (páramos), como la Sierra de Alcubierre; mientras que en los bordes aparecen formas de relieve asociadas a potentes bancos de conglomerados (Mallos), y en las zonas donde el roquedo es de naturaleza margosa o yesífera, las conocidas como malas tierras o bad lands.
- Depresión del Guadalquivir: Encajada entre Sierra Morena al Norte, y la Cordillera Subbética al Este y al Sur, es una amplia llanura de escasa altitud, cuyo eje está atravesado (en dirección NE-SW) por el río Guadalquivir. Toda la zona se trata de una antigua fosa marina que, ya en la Era Terciaria, comenzó a ser colmatada por aportes sedimentarios hasta alcanzar su configuración actual. La Depresión tiene forma triangular con su base orientada al Atlántico, donde alcanza su máxima anchura. A pesar de su unidad estructural podemos distinguir dos grandes zonas:
– La mitad oriental, desde el inicio del valle del Guadalquivir hasta las proximidades de Sevilla, se caracteriza por presentar un paisaje de suaves colinas, entre las que se encajan los afluentes de la margen izquierda del río (Guadiana Menor, Guadajoz, Genil…). La altitud media, que va claramente disminuyendo hacia el SW, está en torno a 150 metros.
– La mitad occidental, desde aguas arriba de la ciudad de Sevilla hasta la desembocadura del río en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), es una llanura casi perfecta, de muy escasa altitud y de formación reciente. Todavía en época romana casi toda esta zona era un gran lago, el “Lagus Ligustinus”, que fue colmatándose progresivamente con los aportes del río Guadalquivir. Dada la muy escasa pendiente, el río, aguas abajo de Sevilla, se abre en diversos brazos y da lugar a las marismas de su desembocadura.
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